grandes apóstoles dona nobis

The world needs great apostlesEl mundo necesita grandes apóstoles

We can not stand by watching how the world is dying for lack of a meaning to life. The world needs great apostles. The world is dying, but not by global warming, which is so fashionable. The world is dying for not knowing God: Humanity, seeking happiness in material things, not finding it, falls into a deep labyrinth without end in which the person believes only worth what you have and not so it is: a beloved child of God.

The youth, withered, looking for happiness in sex, fun, alcohol and drugs, because no one has shown them the right path.

The family, reeling from the ravages of divorce, infidelity, children fear, selfishness and lack of communication, because its members don't know Christ .

In this situation, we can not stand by watching how the world is dying for lack of a meaning to life. We must all act, priests and laity, young and old, men and women, single and married .

The world needs great apostles, apostles first division, the size of St. Paul, St. Francis of Assis, St. Ignatius of Loyola and Teresa of Avila. You can, if you want to be one of them. The decision is in you.

But if you're too lazy, if you leave it for later, if you don't want to do, keep in mind that what you do not, nobody else will . You are an irreplaceable member of the Church, because you have a specific mission to the proper functioning of many others within it.

Source : Lucrecia Rego de Planas | Catholic.net

No podemos quedarnos parados contemplando cómo el mundo se muere por falta de un sentido para su vida. El mundo necesita grandes apóstoles. El mundo se está muriendo, pero no por el calentamiento global, que está tan de moda. El mundo se está muriendo por no conocer a Dios: La humanidad, que busca la felicidad en las cosas materiales y, al no encontrarla, cae en un laberinto profundo y sin salida en el que la persona cree valer sólo por lo que tiene y no por lo que es: una criatura amada por Dios.

La juventud, marchita, buscando la felicidad en el sexo, la diversión, el alcohol y la droga, porque nadie le ha señalado el camino correcto.

La familia, tambaleante por los embates del divorcio, la infidelidad, el miedo a los hijos, el egoísmo y la falta de comunicación, porque sus miembros no conocen a Cristo.

Ante esta situación, no podemos quedarnos parados contemplando cómo el mundo se muere por falta de un sentido para su vida. Todos debemos actuar: sacerdotes y laicos; jóvenes y adultos; hombres y mujeres, solteros y casados.

El mundo necesita grandes apóstoles, apóstoles de primera división, del tamaño de san Pablo, san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola o santa Teresa de Jesús. Tú puedes, si quieres, ser uno de ellos. La decisión está en ti.

Pero si te da flojera, si lo dejas para más adelante, si no deseas hacerlo, debes tener en cuenta que lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti. Eres un miembro insustituible de la Iglesia, pues tienes una misión específica y de ti depende el buen funcionamiento de muchos otros dentro de ella.

Fuente: Lucrecia Rego de Planas | Catholic.net

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